Noticia25/05/2026

Cáritas apoya 59 programas de ayuda al desarrollo y acción humanitaria en África, que benefician a más de 612.000 personas

Pide abordar la movilidad humana desde una perspectiva realista, centrada en la dignidad de las personas y la corresponsabilidad internacional

La movilidad humana requiere, hoy más que nunca, ser abordada desde una perspectiva realista y centrada en la dignidad de las personas. Con motivo del Día de África, que se celebra este 25 de mayo, Cáritas lanza un llamamiento a repensar el enfoque sobre los desplazamientos de la población en el continente africano.

Según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), alrededor del 70% de la movilidad africana se produce dentro del propio continente, una tendencia que se ha mantenido estable en los últimos años. Esta realidad cuestiona la percepción extendida de que el principal destino migratorio de las personas africanas sea Europa.

En este sentido, Jesua Piñar, referente de Cáritas Española en la Red África-Europa para la Movilidad Humana (RAEMH), subraya que “la mayoría de las personas migrantes africanas no llegan a Europa, sino que son acogidas por otros países africanos que, en muchos casos, cuentan con menos recursos y capacidad”. Como ejemplo, destaca el caso de Mauritania, que alberga actualmente a más de 300.000 personas refugiadas y solicitantes de asilo, principalmente procedentes de Mali, en un contexto marcado por el desplazamiento forzado y la presión sobre los servicios básicos.

Piñar insiste en que la complejidad del fenómeno migratorio en África exige una mirada más amplia: “Muchos países africanos son al mismo tiempo lugares de origen, tránsito y acogida. Precisamente por esta realidad, no se puede analizar la movilidad humana únicamente desde la frontera europea ni desde una lógica de emergencia o seguridad. Es necesaria una visión conectada y coordinada entre los distintos países”.

Los datos disponibles apuntan, además, a que no se ha producido un aumento drástico de la migración hacia Europa, sino cambios en las rutas y fluctuaciones vinculadas a factores como el contexto político, los controles fronterizos o los conflictos.

Sin embargo, lo esencial permanece inalterado: “millones de personas se desplazan porque no tienen otra opción”. Por ello, Cáritas invita a cambiar el enfoque del debate: “no estamos ante una crisis de movilidad, sino ante un reto en la capacidad de acogida y protección”.

Un enfoque integral y coordinado

La respuesta de Cáritas se articula mediante un enfoque integral que actúa simultáneamente en origen, tránsito y destino. A través de la RAEMH, promueve una visión compartida entre África y Europa basada en la cooperación entre las distintas Cáritas nacionales.

“Más que una red de coordinación, es un espacio donde se identifican patrones comunes y se construyen respuestas conjuntas”, explica Piñar, quien destaca que la clave es asumir que la movilidad humana exige corresponsabilidad internacional efectiva.

Intervención sobre las causas estructurales

En paralelo, Cáritas impulsa proyectos en países africanos orientados a afrontar las causas estructurales de la movilidad, como las desigualdades económicas, las crisis climáticas o la falta de acceso a los derechos básicos. Estas iniciativas incluyen formación profesional, acceso al empleo, apoyo a pequeños negocios y acompañamiento médico, psicosocial y administrativo a personas en situación de vulnerabilidad.

En África, Cáritas mantiene actualmente 59 programas activos, de los cuales 36 están centrados en el desarrollo —seguridad alimentaria, medios de vida, construcción de paz y gobernabilidad democrática— y 23 en acción humanitaria. En conjunto, estos proyectos benefician a más de 612.000 personas, con una inversión total de 6,7 millones de euros.

El trabajo de Cáritas se extiende también al ámbito europeo. En España y otros países, las Cáritas diocesanas acompañan a personas migrantes desde la acogida básica hasta el acceso a derechos fundamentales como la sanidad, la educación, la vivienda o la inserción laboral. Este modelo busca garantizar un proceso de inclusión integral que va más allá de la asistencia inmediata.

Un compromiso renovado

Este esfuerzo se produce en un contexto internacional complejo. Según la OCDE, la ayuda oficial al desarrollo sufrió el año pasado una caída histórica de más del 23%, en un momento marcado por el incremento de los conflictos, los desplazamientos forzados y situaciones de extrema vulnerabilidad. Mientras aumentan los desplazamientos o los conflictos, disminuyen los recursos destinados a protección.

Ante este escenario, Cáritas reafirma su compromiso con una acción coordinada basada en la dignidad humana y la defensa efectiva de los derechos de todas las personas, independientemente de su origen o situación administrativa. “La movilidad no es el problema. El reto está en construir respuestas coherentes y centradas en los derechos de las personas”, concluye Jesua Piñar.

La Red África-Europa para la Movilidad Humana (RAEMH), creada en 2009, es una iniciativa interregional de la Iglesia católica orientada a acoger, proteger e integrar a las personas migrantes a lo largo de las rutas entre África y Europa. Está integrada por diez Cáritas nacionales (España, Francia, Italia, Mauritania, Marruecos, Malí, Senegal, Níger, Costa Marfil y Guinea Conakry) y dos delegaciones diocesanas de migraciones en Marruecos y Senegal.

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